|
SENTENCIAS DE ESOPO
¿Es posible liderar sólo con un libro de refranes? Juzgue Vd. mismo.
Pon tu esfuerzo y
dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te
corresponde.
Nunca desprecies lo que parece insignificante,pues no hay ser tan
débil que no pueda alcanzarte.
Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por
prudencia mantente alejado de los malvados que insinúan hacer lo
incorrecto.
Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o
temprano del cielo llegará el castigo.
Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias
armas.
A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle
quien se los arrebate.
Por lo general, los fanfarrones siempre están al alcance del
peligro.
Con paciencia se resuelven muchas dificultades.
Nunca pidas ayuda a quien acostumbra a hacer el daño.
No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.
No imites a los más grandes, si aún no tienes las condiciones para
hacerlo.
Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de
alcanzar.
Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con la
mentira.
Las cualidades del espíritu son preferibles a las del cuerpo.
No te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus
posibles éxitos o peligros.
Al impreparado lo delatan sus actos.Estudia y aprende con gusto y
tendrás éxito en tu vida.
Sé siempre honesto en tu vida. Nunca sabrás si el vecino que te
escucha sabe la verdad y corroborará o desmentirá tus palabras.
Antes de comprometerte en algo, piensa primero si podrías salir de
aquello, sin tomar en cuenta lo que te ofrezcan tus vecinos.
Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no
por hacer realmente un bien.
En la medida que vayas conociendo algo, así le irás perdiendo el
temor. Pero mantén siempre la distancia y prudencia adecuada.
No te llenes de apariencias vacías.Llénate mejor siempre de buen
juicio.
Procura ser comprensivo e indulgente, pues siempre sucede que el mal
que generamos, tarde o temprano se regresa en contra nuestra.
Si intentas entrar a terrenos desconocidos, toma primero las
precauciones debidas, no vayas a ser derrotado por lo que no
conoces.
Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar
satisfacerla con cosas inalcanzables.
Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus
bienes.
Antes de decidir unirte a una campaña, mide primero la capacidad de
los posibles adversarios.
Nunca le pidas lecciones a los tramposos, pues tú mismo serás el
tema de la lección.
No midas el valor de las cosas por su cantidad, sino por su virtud.
Siempre advierte a tiempo los indicios del peligro, y así evitarás
que te dañe.
Por empeñarnos en no querer compartir, podemos perderlo todo
Al tratar de emprender una acción, analiza primero las consecuencias
de ella.
Si tienes la oportunidad de mejorar tu posición, no la rechaces.
A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo
y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.
Nunca proclames ser lo que no puedes demostrar con el ejemplo.
Quien mucho habla, poco es lo que dice.
Cuando busques una solución, ten presente que al encontrarla, ésta a
su vez puede convertirse en el siguiente problema.
Si permites que deshagan tu unidad con los tuyos, más fácil será que
te dañen.
No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida, cuida siempre
que la dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.
Cuando en un Estado se practica la justicia, los humildes pueden
vivir tranquilos..., pero no deben atenerse.
Si te metes a competir con los más poderosos, prepárate antes muy
bien. De lo contrario saldrás malherido de la contienda.
Nunca te fíes demasiado como para despojarte de tus propias
defensas, pues fácilmente serás vencido por los que antes te
respetaban.
Nunca permitas que el ansia de honores perturbe tu buen juicio, para
que no seas atrapado por el peligro.
Si tienes en tus manos un pequeño beneficio, cuando busques uno
mayor, no abandones el pequeño que ya tienes, hasta tanto no tengas
realmente en tus manos el mayor.
Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus
espectadores.
Cuando busques alianzas, fíjate que tus aliados estén en verdad
capacitados de unirte a ti en lo pactado.
Quien tiende trampas para los inocentes, es el primero en caer en
ellas.
Para que no te pase las del asno, cuando te asocies, hazlo con
socios de igual poder que tú, no con otros todopoderosos.
Si te alabas a ti mismo, serás simplemente objeto de la burla, sobre
todo de los que mejor te conocen.
Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando
llegue el momento las cumplirán.
Siempre es bueno no despreciar el error ajeno y más bien aprender de
él.
Muchas veces, muy pequeñas molestias nos hacen olvidar las grandezas
que poseemos.
Observa y analiza siempre con cuidado tu alrededor, y así estarás
mejor protegido de los peligros.
Cuidémonos de no dar nunca poder a los irascibles y dañinos, pues si
ya sin motivo nos dañan, más lo harán si por cualquier causa se
sienten inconformes.
Nunca dejes de cuidarte ni aún de las más pequeñas cosas, por
ínfimas que sean.
Cuando de asociarse se trata, entre más equilibrada sea la unidad de
voluntad y de pensamiento entre los miembros, mayor garantía habrá
de éxito.
Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda
ayuda y confía en ti.
Nunca le entregues a los enemigos, a los que te dan el apoyo y
protección.
Nunca te desprendas de lo que es primordial para tu propia
seguridad.
Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus
ojos, pues fácilmente te engañarás.
Para quien hacer el mal es su profesión, de nada valen argumentos
para no hacerlo.No te acerques nunca donde los malvados.
Si sin remedio vamos a ser sacrificados, más nos vale que sea con el
mayor honor.
Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus
engaños.
Más importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.
Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues mucha
paga tendrías si te dejan sano y salvo.
A todo malvado, aunque parezca actuar como bueno, no debe de
creérsele.
Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, sé el primero en
cumplir tus propias leyes.
Lo que ha sido mal habido, de alguna forma llegará a ser perdido.
Vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.
Nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, no importa su
inocente apariencia.
Camina siempre soportado en la verdad, y ella te abrirá los caminos
del éxito, aún entre adversarios.
Prevé siempre el verdadero fondo de las aparentemente inocentes
propuestas de los malhechores.
A veces, por casualidad o no, los malvados parecieran actuar bien,
mas su naturaleza siempre los delata.
Si una acción te lleva a caer en un peligro, y luego te logras
salvar de él, recuerda cual fue esa acción y evita repetirla para no
volver a ser su víctima.
Muy a menudo, no es el valor, sino la ocasión y el lugar, quienes
proveen el enfrentamiento arrogante ante los poderosos.
Cuando vayas a efectuar una nueva actividad, antes ten en cuenta tus
capacidades y las circunstancias, para valorar si puedes salir
adelante.
Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo
digno para afrontar tu futuro, y esfuérzate en aprenderlo
correctamente.
Ten siempre cuidado con los caminos rápidos, pues no siempre son los
más seguros.
Grave error es alagar la maldad, pues la incitas a hacer más daño
todavía.
No te confíes de la generosidad que otros prodigan con lo que no les
pertenece
Las grandes ganancias, siempre van acompañadas de grandes riesgos.
Es inteligente actitud, cuando encontramos un enemigo poderoso,
encaminarlo a que busque a otros más fuertes que nosotros.
Nunca tomes un asunto sin antes reflexionar, para no entrar luego en
extrañas dificultades.
Sé siempre consistente en tus principios.
Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has
adquirido con tu esfuerzo.
No esperes a que suceda un accidente para pensar en cómo evitarlo.
Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones, sólo delatan
sus mayores defectos.
Cuando entres a una empresa, mantente siempre listo a afrontar
imprevistos que no te imaginabas.
Si deseas que los más alejados te escuchen, debes llamarlos con
mayor intensidad.
Cuando vanidosamente y sin tener capacidades, se quiere rivalizar
con los más preparados, no sólo no se les iguala, sino que además se
queda en ridículo.
Cuando pienses cambiar de sociedad, domicilio o amistades, no lo
hagas nunca despreciando a la anterior, no sea que más tarde tengas
que regresar allá.
Nunca hagas alarde de los bienes ajenos como si fueran propios, pues
tarde o temprano se descubre el engaño.
Contentémonos con nuestros bienes, pues tratar de tomar sin derecho
los ajenos, sólo nos conduce a perderlo todo.
En cuanto mayor son los valores que se buscan, mayores son los
riesgos.
Antes de querer poseer algún bien, primero hay que valorar si su
costo vale la pena.
Si por nuestra voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no
tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.
No te llenes innecesariamente de enemigos, pues en momentos de
necesidad no encontrarás un solo amigo.
No dejemos los bienes que ya tenemos, por ilusiones que ni siquiera
divisamos.
Los bienes y los males recibidos, siempre quedan atados a las
circunstancias que los rodearon.
Para el malvado decidido a agredir, no lo para ninguna clase de
razones.
Si llegas a una comunidad donde los vecinos no viven en paz, ten por
seguro que tampoco te dejaran vivir en paz a ti.
Muchas veces, a quienes creemos más indiferentes, son quienes nos
dan la mano en las congojas, mientras que los que nos adulan, ni
siquiera se asoman.
Sé siempre agradecido con quien generosamente te da la ayuda para
salir adelante.
Si tratas de salir de un problema, busca que la salida no sea caer
en otro peor.
Nunca excedas la valoración de las cosas. Procura ver siempre sus
ventajas y desventajas en forma balanceada.
Cuando se tiene un ánimo temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.
No presumas de la fortaleza de la juventud. Para muchos, la vejez es
un trabajo muy penoso.
Inocente niñez, vigorosa juventud, poderosa madurez y sensible
vejez.
Ten cuidado de quien mucho te adule o alabe, pues algo busca
quitarte a cambio.
Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que
honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en
realidad te estás perjudicando a ti mismo.
En los tiempos de bienestar, es cuando debemos prepararnos para las
épocas críticas.
Siempre debemos reconocer nuestras raíces, respetando nuestras
herencias y las ajenas.
Si llegas a tener puestos de mando, promueve siempre a los mejores.
La fortaleza más grande, siempre se mide en el punto más débil.
Es natural que lo desconocido lo tratemos siempre con recelo y
prudencia. Después de varias observaciones podremos tener un juicio
mejor.
Usa siempre cada cosa para el propósito con el que fue creado.
La envidia no es buena consejera. Cuando quieras mejorar en algo,
hazlo con tu esfuerzo y por tu deseo de progresar, no porque tu
vecino lo tenga.
Nunca niegues lo que bien se ve.
En todo plan de maldad, la víctima principal siempre es su propio
creador.
Nunca confíes en quien pretende tu nueva amistad a cambio de
abandonar a las que ya tenía.
No te ufanes de la ociosidad, pues nunca sabes que mal trae oculto.
En la vida encontrarás a muchos que se fingen cansados de ver
trabajar a otros.
Pasar por la vida, sin darle nada a la vida, es ser insignificante.
Personas perversas siempre conectan con situaciones perversas.
Nunca debes esperar obtener algo de quien sólo ha vivido de quitarle
a los demás.
En la lucha diaria tan importante es el estímulo como la acción.
Antes de tomar una acción sobre alguien o algo, ya sea que le
beneficie o perjudique, primero debemos asegurarnos de su verdadera
identidad.
Muchas veces sucede que tenemos que hacer a la fuerza lo que no
quisimos hacer de voluntad.
Los malvados, cuando no pueden dañar a sus víctimas directamente,
buscan un atrayente truco para lograrlo. Cuídate siempre de lo que
te ofrecen como muy lindo y atrayente.
Cuando adquieras puestos de alto nivel, no te vanaglories, pues
mucho mayor que la apariencia del puesto, es la responsabilidad de
cumplir lo encomendado.
Es tu decisión escoger el disponer de ciertos lujos y ventajas que
siempre van unidos a congojas y zozobras, o vivir un poco más
austeramente pero con más serenidad.
Toda acción que se hace con intenciones de maldad, siempre termina
en contra del mismo que la comete.
Nunca te dispongas a imitar las cualidades ajenas si no tienes la
preparación y condiciones adecuadas para hacerlo, so pena de quedar
como un vulgar y fracasado envidioso.
Nunca busques dañar a tu prójimo, no vaya a ser que sin que lo
notes, sea más fuerte que tú, y te haga pagar tus injusticias.
Sabiendo cuales son tus capacidades, nunca intentes sobrepasarlas si
no te has preparado para ello.
Si tienes que adentrarte en lo desconocido, ten en cuenta la llegada
de sorpresas agradables y desagradables.
Nunca te confíes a ciegas de lo que no conoces. En terrenos nuevos
anda con paso sereno y ojos bien abiertos.
Nunca te excedas de lo que encuentres placentero, no vaya a ser
causa de tu desgracia.
Siempre corresponde en la mejor forma a los favores que recibas.
Debemos ser siempre agradecidos.
Toma nota de si es la hora correcta antes de ejecutar una decisión.
Una acción a destiempo puede ser desastrosa.
Siempre volvemos a lo que es de nuestro verdadero interés.
Sepamos siempre adaptarnos a las circunstancias del momento si
deseamos sobrevivir, en cualquier rama de la vida que actuemos.
La prudencia es para vivirla antes de caer en el error, no para
después de la desgracia.
No nos dejemos llevar del mal consejo que siempre dan los
injustificados celos.Sepamos apreciar los valores de los demás.
Nunca pienses en destruir lo que es útil. Si quieres mejorar algo
que funciona, tómalo como base inicial, sin dañarlo, y no como
material de desecho.
Nunca te expongas a un gran peligro por un mezquino beneficio.
Hacer las cosas fuera del tiempo o lugar que les corresponde, no es
nada inteligente.
El consuelo de los desgraciados es encontrar y ver a otros en peores
condiciones.
Piensa siempre que si haces un daño, tarde o temprano éste regresará
contra ti.
Perder lo recuperable no nos debe preocupar, pero sí el perder lo
que es irreparable.
Sufrimos con menos dolor las desgracias que nos hacen padecer,
cuando las vemos compartidas con quienes nos las causan.
Al irresponsable no le importa el fracaso si su llegada a él le
depara buenos momentos.
Toma siempre las cosas más bellas de tu vida con serenidad, poco a
poco, para que las disfrutes plenamente. No te vayas a ahogar dentro
de ellas.
Aunque a los malvados se les castigue severamente, difícilmente
cambian su naturaleza desviada.
Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda
una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.
Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y
prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de hacer
un favor.
Hay personas sin valor alguno, que en épocas de confusión, se llegan
a creer grandiosas.
Antes de dar un consejo con tu palabra, primero dalo con tu ejemplo.
Nunca dejes que un momentáneo placer te cierre las puertas de por
vida.
A veces deshacerse de algunas fortunas puede significar evitarse una
tragedia.
Antes de celebrar un acontecimiento, primero ve sus futuras posibles
consecuencias.
Quien no tiene buenos frutos que dar, lo malo que dé será para
sufrimiento de los que le rodean.
Hay quienes pagan con mal hasta los mejores bienes recibidos.Seamos
siempre agradecidos y no causemos daño.
Busca siempre la buena reputación pues es una gran honra, pero sin
jactarte por ello, y también cuídate de los que quieren aprovecharse
de ella para su propio provecho.
Nunca nos jactemos como si nos perteneciera, de aquello que no
depende de nosotros.
Nunca creas en los que prometen hacer maravillas en lo que no se ve,
pero son incapaces de hacer cosas ordinarias.
No te ciegues por lo crees tu tesoro, no vaya a ser que sólo sea una
carencia en tus vecinos.
Si sin control ni sabiduría forzas lo que ya te está sirviendo para
que te dé más, sólo obtendrás que perderás lo que ya tienes.
No dejes que una conducta equivocada domine tu vida. Pon tu razón
sobre la equivocación.
A los malvados, sus mismos actos los delatan.
Nunca creas que la causa de tus problemas es lo que primero se
atraviesa ante tus ojos. Piensa en qué sucedería si eliminas lo que
estás viendo como posible causa.
Siempre hay personas que pretenden dirigir lo que no les
corresponde, pero no pueden manejar sus propios asuntos.
Muchas veces sucede que vemos con desconfianza a nuestros amigos,
pero por ignorancia le tendemos la mano a quien es nuestro enemigo.
Está bien mirar y conocer a nuestro alrededor, pero antes hay que
saber donde se está parado.
Si gastas tus riquezas en cosas innecesarias, no le eches luego la
culpa de tus problemas a nadie más.
Muy mezquina actitud es preferir ver sufrir a los enemigos que
inquietarse por el daño que irremediablemente se está a punto de
recibir.
Por lo general, el impulso por la vida es más fuerte que su propio
dolor.
A menudo ocurre que personas bondadosas, al verse denigrados por los
malvados, no tienen duda en mostrarse también malvados contra ellos.
Si quieres ser atrevido en las palabras, con más razón debes ser
valiente con los actos.
Cuando pensamos en dañar a nuestro prójimo, no nos damos cuenta de
nuestra propia desgracia.
Por lo general, quienes nos rodean nos juzgan por las apariencias y
nos consideran felices por cosas que en realidad nos producen
profundo dolor.
Ten cuidado con los que pretenden arreglar tus problemas sin tener
preparación para ello.
No debemos pretender lo que bien sabemos que no estamos en
condiciones de obtener.
No es correcto acaparar riquezas para no usarlas nosotros ni
dejarlas usar a los demás. Aprovechémoslas para ponerlas al servicio
de todos, incluidos nosotros mismos.
No nos jactemos con palabras vanas de lo que la experiencia
desmiente con claridad.
No nos confundamos con aquellos que nos presentan o aparentan
incertidumbre en sus actos.
Nada ganamos elogiando a los ingratos o malvados, más se consigue
castigándolos.
Veamos siempre con atención dónde se inicia realmente la cadena de
sucesos. Demos el mérito a quien realmente es la base de lo que
juzgamos.
Las correcciones debemos hacerlas siempre en el momento oportuno y
no dejarlas sólo para mencionarlas cuando ya es tarde.
Nunca hagamos responsable de una injusticia a su ejecutor cuando
actúa por orden de otros, sino a quienes tienen autoridad sobre él.
Nada hay que aterrorice más a los malvados que todo aquello que es
útil para los honrados.
Es más duro el sufrimiento del daño que nace de uno mismo que del
que proviene de afuera.
Nunca olvides que en la unión se encuentra la fortaleza.
Los falsos juramentos no dejan de serlo aunque se disfracen de
verdad.
Es rutina de la vida que a buenos tiempos siguen unos malos y a los
malos tiempos le suceden otros buenos. Estemos siempre preparados a
estos inesperados cambios.
Las personas de poca importancia pueden pasar desapercibidas sin
problema, pero las de mucha fama no se escapan del juicio de sus
semejantes.
Más vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar.
Muchas veces no actuamos de acuerdo a las circunstancias que nos
rodean, sino desatiempados o desubicados. Procuremos siempre estar
bien situados.
Forma siempre tu propia opinión y no vayas a donde te quieran
empujar otros sin que lo hayas razonado.
No seamos nosotros jueces de nosotros mismos, no vaya a ser que
nuestra parcialidad nos arruine.
Eso sucede entre la gente: prefieren darle atención únicamente al
placer dejando de lado las cosas realmente necesarias. Cuidémonos de
no caer en ese error. Compartamos equilibradamente el deber y el
placer.
Es mucho más poderosa una suave persuasión que un acto de violencia.
Quien no puede cuidar de sí mismo, menos indicado está para
aconsejar al prójimo.
Si no estamos dispuestos a compartir nuestros éxitos, tampoco
esperemos que nos soporten en la desgracia.
La verdadera amistad se comprueba en los momentos de peligro.
Mucha gente dice haberse retirado de su hábito, pero no se da cuenta
de que su hábito no se retiró nunca de él.
Cuando te veas en peligro o necesidad, no maltrates la mano de quien
viene en tu ayuda.
Del interés que se ponga en un asunto, así se desarrollará y así
será el fruto que se recoja.
Cuando servimos por igual a personas de buen agradecimiento, así
como a personas desagradecidas, sin duda que nos calificarán, no
como buena gente, sino como ingenuos o tontos. Pero no debemos
desanimarnos por ello, tarde o temprano, el bien paga siempre con
creces.
Si regalamos un insulto, no esperemos de regreso un regalo menor.
Siempre debemos ser agradecidos con nuestros bienhechores y
agradecer un favor con otro.
Mucha gente hay que hace un bien sólo si de él recoge beneficio, no
por amor y respeto a lo que es justo. Haz el bien por el bien mismo,
no porque de él vayas a sacar provecho.
Cuando recibamos un beneficio, veamos bien de donde proviene antes
de juzgar indebidamente.
No es tarea fácil deshacer grandes odios.
No te confíes del malvado, creyendo que haciéndole un favor vas a
cambiarle su naturaleza.
Cuídate muy en especial de aquellos que no temen en maltratar a sus
mejores amigos.
El mejor tesoro siempre lo encontrarás en el trabajo adecuado.
La disputa y la discordia son causa de grandes males a la humanidad.
Nunca las estimules.
No hagas amistad con quien conoces que no ha actuado correctamente.
La divinidad no sólo ayuda a quien es honrado, sino que castiga a
los deshonestos.
Los astutos y los aprovechados son los mayores mentirosos de la
tierra.
Nuestra propia vanidad siempre nos lleva a pasar por terribles
desilusiones.
No hay frutos ni recompensa si no hay sacrificio y esfuerzo.
El ladrón gusta volver a visitar el lugar de su robo.
No nos incomodemos cuando los malhechores no reciben pronto su
merecido castigo. Tarde o temprano les llegará su turno.
Cuando competimos con rivales mucho más poderosos, no sólo no los
pasaremos, sino que además se burlarán de nosotros.
A Eros y el pudor no se les ve nunca juntos.
De ahí que la esperanza sea la satisfacción de los humanos, que les
promete el regreso de los bienes desaparecidos.
No debemos confiarnos de las aparentes bondades de los malvados.
No nos encerremos en nuestro pequeño mundo. Ampliemos nuestro
horizonte compartiendo sanamente con nuestro alrededor.
La naturaleza, o modo de ser de las personas, no se cambian al
cambiar de título.
La envidia no es buena consejera, más bien nos puede llevar a perder
lo que ya poseemos.
No es la apariencia de grandeza lo que confiere grandeza, es lo que
está por dentro y no se aparenta lo que nos hace ser lo que
realmente somos.
Antes de culpar a otros de nuestros males, veamos antes si no los
causamos nosotros mismos.
Cualquier obra que se haga, por más perfecta que parezca, siempre
alguien encontrará alguna razón para criticarla. Así que nunca nos
desanimemos por lo que juzguen de nuestras obras; nunca faltará
quien le encuentre defectos.
El cambio de estado de una persona, no la hace cambiar de sus
instintos.
Tengamos siempre presente que estamos continuamente acechados por
los males para su acción inmediata, mientras que para recibir los
bienes, debemos tener paciencia.
Lo que mal se distribuye, mal se retribuye.
No debemos asociar actividades de naturalezas contradictorias.
Cuando no se tiene determinación en las acciones, éstas nunca se
llegan a realizar.
Si somos precavidos, podremos descubrir las falsas poses de los
malvados.
La desesperación es causa de grandes mentiras.
Cuando los inferiores disputan sobre sus superiores, no tardarán
éstos en reaccionar contra ellos.
La naturaleza de la maldad se puede notar en una sola de sus
características.
La naturaleza es enemiga de los malvados.
Quien trata de engañar, al final termina engañado.
Lo que la naturaleza diseña, se mantiene firme.
El poder divino no es para llevarle al engaño.
Si no puedes probar con los hechos lo que dices, no estás diciendo
nada.
La oración debe acompañarse siempre previamente de la acción.
Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.
Que las grandezas que observamos en las criaturas de la naturaleza,
no nos hagan olvidar que fuimos obsequiados con la mayor de todas
ellas.
Nunca dejes que el momentáneo interés material predomine sobre el
espíritu.
Pequeños signos nos señalan grandes cosas, y débiles luces nos
muestran secretos ocultos.
Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero demuestra que ya estás
trabajando para solucionarlos.
Existen extraños momentos en que por circunstancias del azar,
obtenemos lo que no se pudo con el arte.
Nunca hagas promesas que de antemano ya sabes que será imposible
cumplirlas.
Con seguridad, constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos
lentos, obtendremos siempre el éxito.
El perezoso siempre culpa de los retrasos a sus seres más cercanos.
No nos engañemos creyendo que nuestras ilusiones son realidades,
pues podríamos luego encontrar que nuestra situación era peor de lo
supuesto.
Quien tiene el poder de castigar, termina siendo el máximo.
Quien se asocia con el malvado, con él perece.
Cuando hayas hecho un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo
por tratar de tomar lo que no debes.
Lo que sólo sirve para presumir, no es valioso en realidad.
Nunca traiciones a tu amigo por temor al enemigo, pues al final, tú
también saldrás traicionado.
Si fácilmente adquiriéramos todo lo que deseamos, fácilmente
llegaríamos a la desgracia.
Cuando las palabras no dan a entender, la acción sí lo hará.
Respeta siempre los derechos ajenos, para que así puedas exigir el
respeto a los tuyos.
No dejes que el fervor, entusiasmo o necesidad nublen tu discreción.
Valora las cosas por lo que sirven, no por lo que aparentan
Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.
Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.
Antes de tomar una acción que creas te beneficia, ve primero que no
perjudique a otros.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Tratar de evitar el deber haciendo trucos, sólo nos dañara a
nosotros mismos.
Nunca trates de cambiar un mal por otro peor.
Al insolente, irrespetuoso, o delincuente, debe demostrársele
siempre que la autoridad prevalece sobre él.
No te ilusiones con lo que aún no tienes.
Nunca busques soluciones imposibles de realizar.
Los maltratos hechos con intención, tarde o temprano regresan a
quien los hizo, muchas veces bajo otra vestidura.
Debemos estar siempre orgullosos de lo que amamos, y no tener pena
en publicarlo.
Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad.
Los buenos actos siempre son recompensados.
Quien enseña a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios
discípulos.
No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo. Te
será imposible.
No todo lo que beneficia a otros lo beneficia a uno.
Al nuevo árbol se le endereza tierno para que crezca derecho.
La amistad no se consolida fácilmente entre disímiles.
Varía y alterna tus actividades para disfrutar mejor.
La memoria de todo lo bueno es perdurable.
Nunca te refugies en los terrenos del enemigo.
Evita los remedios que son peores que la enfermedad.
Antes de ejercer una actividad, prepárate y entrénate adecuadamente
para ejecutarla bien.
Nunca generalices conclusiones basándote en un solo suceso.
Ten siempre presente que las cualidades de tu prójimo no son
necesariamente las tuyas.
Antes de culpar a otros, fíjate primero si no eres el verdadero
culpable.
Trabaja siempre para lo que te has preparado, no hagas lo que no es
de tu campo.
Los irresponsables, los ignorantes, y los agitadores, nunca aceptan
que otros puedan tener la razón, y defienden siempre
intransigentemente sólo su punto de vista, aunque no tengan el menor
conocimiento del tema, sin importarles las consecuencias del momento
o del futuro.
Una cosa es lo que el dueño con todo derecho decida sobre su
propiedad, y otra lo que haga el ladrón con lo que no le pertenece.
Nunca tomes como tuyos los méritos ajenos.
Respeta siempre a tus ancianos, que aunque ya no puedan hacer de
todo, dieron lo mejor de su vida para tu beneficio.
Acepta que todos tenemos diferentes cualidades para diferentes
circunstancias
|